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Historia:
A la llegada de los españoles, la isla estaba
poblada por chonos, huilliches y cuncos. Los chonos
eran cazadores y recolectores nómadas que se
desplazaban en embarcaciones llamadas dalcas,
mientras los otros dos pueblos se dedicaban al
cultivo de papas, maíz y porotos y a la ganadería de
auquénidos.
En 1540, Alonso de Camargo avistó las costas de
Chiloé mientras viajaba al Perú. En una expedición
organizada por Pedro de Valdivia, el capitán
Francisco de Ulloa llegó al Canal de Chacao en 1553
y recorrió las islas del archipiélago.
En 1558, García Hurtado de Mendoza inicia otra
expedición que toma posesión de estas islas para la
corona española. En 1567 comienza el proceso de
conquista en Chiloé, fundándose la ciudad de Castro.
La isla fue originalmente bautizada con el nombre de
Nueva Galicia, pero ese término no prosperó y se
mantuvo la voz huilliche Chiloé, que significa
"lugar de chelles" (una gaviota blanca con la cabeza
negra).
Los jesuitas, encargados de la evangelización,
fueron haciendo capillas por todo el archipiélago;
para 1767 ya habían 79, y en el día de hoy se pueden
encontrar más de 150. Tras la expulsión de la
población jesuita en 1767, la Orden Franciscana
asumió la asistencia religiosa de la isla desde
1771.
El proceso de Independencia pasó inadvertido en
Chiloé y, de hecho, fue el último reducto español en
Sudamérica. Pasó a formar parte de Chile sólo en
1826, 8 años después de la Independencia y tras las
campañas fallidas de 1820 y 1824.
En el siglo XIX fue centro de abastecimiento de los
balleneros extranjeros. Desde mediados del siglo XIX
y hasta principios del siglo XX, Chiloé fue el
principal productor de durmientes para ferrocarriles
en todo el continente. A partir de entonces
comenzaron a formarse nuevos pueblos para dedicarse
a la industria, así nacieron Quellón, Dalcahue,
Chonchi y Quemchi. Desde 1895 se fueron entregando
tierras a colonos europeos y también a grandes
industrias productoras.
Con el auge de la ganadería, se comenzó a ocupar la
zona interior de las islas, pues antes sólo se
ocupaban las costas. Con la construcción del
ferrocarril entre Ancud y Castro en 1912 se completó
la ocupación de las tierras interiores de la isla.
Este ferrocarril hoy se encuentra fuera de servicio.
A finales del siglo XX, Chiloé siguió el modelo
impuesto en todo Chile y experimentó cambios en sus
sistemas de vida. Las nuevas empresas de
acuicultura, como las salmoneras, trajeron
beneficios para los chilotes, como la generación de
empleos, pero también problemas, como la alteración
de los ecosistemas.
En 1972 se presentó por primera vez el proyecto de
construcción de un puente que permitiera unir la
Isla Grande con el territorio continental. La idea
de la construcción de este viaducto sólo comenzaría
a concretarse durante el gobierno de Ricardo Lagos
el que lanzó el proyecto como parte de las obras
para celebrar el Bicentenario del país. Sin embargo,
durante 2006, el proyecto del Puente Bicentenario
fue cancelado luego que el costo estimado superara
con creces lo presupuestado inicialmente.
Primeros pobladores:
Los vestigios humanos más antiguos de Chiloé que se
han fechados datan de 5000-6000 años A.P. y se
encontraron bajo una vivienda en Puente Quilo, en la
península Lacuy, en el sector noroeste de la comuna
de Ancud. Se trata de huesos humanos, diversas
clases de restos de alimentos, piedras trabajadas y
carbón[1]. |
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Ciudades:
Las principales ciudades son:
Ancud:
ciudad de 27.292 habitantes. Data de 1767, fue la
capital de la provincia de Chiloé hasta 1982; y es
la segunda ciudad más importante de la isla. Allí se
encuentra el Museo Regional de Ancud, que conserva
objetos históricos, artesanales y representaciones
de seres mitológicos.
Castro:
ciudad puerto, con 29.148 habitantes. Es la capital
de la provincia de Chiloé desde 1982. Es la tercera
ciudad más antigua de Chile con existencia
continuada, se fundó en 1567. En ella destacan los
palafitos (los únicos que quedan en toda la isla),
el Mercado, y la iglesia de San Francisco, declarada
Monumento Nacional. En la comuna de Castro se
encuentra parte del Parque Nacional Chiloé.
Chonchi:
4.588 habitantes. Se conoce como la "ciudad de los
tres pisos", se caracteriza por sus construcciones
en ciprés. Su origen es de 1754. Su paseo costero es
muy hermoso. En ella se encuentra la entrada al
Parque Nacional Chiloé y la mayor parte de su
superficie.
Dalcahue: 4.933 habitantes, es un poblado próspero.
Famoso por su feria artesanal que se efectúa los
domingos por la mañana. Allí se pueden adquirir
tejidos y cestería provenientes de las localidades
vecinas. Es paso obligado para cruzar a la Isla de
Quinchao.
Queilén:
de 1.912 habitantes, es un puerto asentado en una
larga península. Los jesuítas se radicaron en
Queilén en el siglo XVIII, pero el pueblo sólo pudo
surgir a fines del siglo XIX. Se encuentra a casi
media hora de Chonchi.
Quellón:
ciudad de 13.656 habitantes, la tercera más grande
de Chiloé. La ciudad fue fundada en 1906 por una
compañía destilatoria que decayó en 1952. Su nombre
Original era Llauquil.
Quemchi:
pueblo de 1.665 habitantes. La comuna de Quemchi
tiene como actividades productivas relevantes la
pesca y la agricultura. Es cuna de uno de los
escritores más Importantes de Chile, Francisco
Coloane.
La Independencia:
Cuando el Chile central había iniciado el proceso
del "Juntismo" en 1810, que fue desembocando en el
proceso de independencia, Chiloé, que mantenía su
vinculación con el virreinato del Perú, no vivió un
proceso similar manteniéndose las autoridades sin
alteración alguna. Así en 1813, por orden del virrey
Abascal, desembarcó en la villa y Fuerte Real de San
Carlos de Chiloé (actual Ancud) el brigadier don
Antonio Pareja con el encargo de formar una
expedición para restaurar el poder real en el reino
de Chile, lo que hizo con el auxilio del gobernador
de Chiloé y el entusiasta apoyo de la población
chilota. Formado este ejército en Chiloé salió desde
la villa y Fuerte Real de San Carlos hacia Valdivia
y desde allí inició los combates contra los
independentistas del reino de Chile, que culminaron
con la derrota de éstos en el llamado "Desastre de
Rancagua" y la posterior entrada victoriosa de los
chilotes en la ciudad de Santiago el 5 de octubre de
1814.
Producida la independencia de Chile, bajo el
gobierno de Bernardo O'Higgins, lord Cochrane,
después de haber asaltado y tomado la ciudad de
Valdivia (1820), se dirigió a Chiloé y asaltó el
Castillo de San Miguel de Agüi, pero fue rechazado y
derrotado hubo de reembarcar y dirigirse a Chile.
Este primer éxito militar animó al gobernador de
Chiloé don Antonio Quintanilla a organizar la
defensa de la provincia, que continuaba fiel a la
monarquía, y así pudo derrotar a una nueva
expedición chilena, dirigida por el director supremo
Ramón Freire, en la Batalla de Mocopulli el 1 de
abril de 1824. Dos años más tarde Chile organizó un
ejército expedicionario dirigido a anexar Chiloé y
esta vez, tras las batallas de habidas en los campos
de Pudeto y Bellavista el 14 de enero de 1826 y del
retiro de las tropas chilotas hacia el interior de
la provincia, se acordó una tregua y, finalmente, se
convino un tratado, el Tratado de Tantauco, firmado
por los comisionados de ambos ejércitos en el Puente
de San Antonio y ratificado por Freire y Quintanilla
el 15 de enero de 1826, en cuyo primer artículo se
declaraba que: "La provincia y archipiélago de
Chiloé con el territorio que abraza y se hallan en
poder del ejército real, será incorporado a la
República de Chile como parte integrante de ella, y
sus habitantes gozarán de la igualdad de derechos
como ciudadanos chilenos".
Quedó al mando de Chiloé a partir de ese momento el
coronel José Santiago Aldunate, quien ubo de sofocra
algunas rebeliones en los primeros tiempos de su
gobierno.
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