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Roma, la Capital:
Pocas ciudades europeas reúnen tanto patrimonio
artístico, cultural y arqueológico, como la vieja
capital del Imperio Romano, la “Ciudad Eterna”. Es
imposible verlo todo y más teniendo en cuenta que su
casco histórico es el más grande del mundo, pero nos
llama enseguida la atención la profusión de obras
barrocas: Roma es un absoluto laberinto de fuentes,
iglesias, palacios y plazas, todo ello en un
conjunto exuberante y lleno de contrastes.
Entre los numerosos recuerdos de la historia de este
pueblo que, junto con el helénico, ha sido faro de
la cultura y civilización occidental, no debemos
olvidar el Arco de Constantino, la Columna de
Trajano, los Foros Imperiales y, sobre todo, el
magnífico Coliseo, en el que aún se puede sentir los
ecos de las muchedumbres contemplando todo tipo de
espectáculos.
No te lo puedes perder:
•
El Vaticano.
•
Museos y Capilla Sixtina.
•
La Basílica de San Pedro.
•
El Coliseo y los Foros.
•
Roma Barroca: Fuentes y Plazas.
•
Las Basílicas Mayores:
Santa
María.
San Juan de
Letran.
San Pablo
Extramuros.
San Pedro
en Cadenas.
•
Arrojar una moneda en la Fontana de Trevi.
•
Hacer una escapada al Trastévere.
Florencia:
Dicen que en la capital
de Toscana muchos sufren el “Síndrome de Stendal”
quien, tras un largo día paseando por Florencia,
entrando en iglesias y museos, tratando de no perder
detalle, repentinamente sintió una extraña angustia
acompañada de vértigos. El médico le diagnóstico una
sobredosis de belleza.
Y es que pocos dudan que es una de las ciudades más
bellas de Europa y una de las mejores muestras del
esplendor del arte italiano durante el Renacimiento.
Algunos de sus monumentos más significativos son las
iglesias de Santa María Novella y de San Lorenzo; la
Galleria degli Uffizi y l’Accademia; la Santa Croce
o el Palazzo Vecchio.
No te lo puedes perder:
•
La Puerta de la Gloria y el Baptisterio.
•
El Duomo de Sta.Maria dei Fiori, con la
impresionante cúpula de Bruneleschi.
•
Un paseo por el Mercado de La Paja, mientras
contempla el Ponte Vecchio.
•
Una panorámica de la ciudad desde Piazzale
Michelangelo.
•
Visitar las capillas y tumbas Medici.
•
Embriagarse con museos, como l’Accademia o la
Galleria degli Uffizi.
San Gimignano:
En plena Toscana se
alzan las altísimas torres de San Gimignano, el
pueblo más bello de la región. Sus torres y murallas
del siglo XIII, y los Palacios del Podestá y del
Popolo, que se asoman a las plazas de la Cisterna,
son una imagen magnífica de la poderosa ciudad del
Medievo.
Venecia:
Ciudad única y, sin duda, la más original del
continente por su emplazamiento en el centro de la
Laguna Veneciana. Construida sobre 117 islas, tiene
150 canales, dominados por el Gran Canal, y 409
puentes. A su alrededor se extienden otras islas,
como las de Murano, Burano y Torcello.
En medio de este laberinto de calles, plazas y
canales, sin ruidos, es fácil trasladarse a siglos
pasados. Ejemplo de su fama mundial es que muchas
otras ciudades con canales hacen gala de su parecido
con la ciudad italiana.
No te lo puedes perder:
•
La Basílica de San Marcos.
•
El Palacio de los Dogos.
•
Un paseo en las célebres Góndolas.
•
Crucero en vaporetto por las Islas de la Laguna.
Verona:
Romántico rincón del Véneto, inmortalizado por
Shakespeare en su ”Romeo y Julieta”, conserva uno de
los mejores anfiteatros romanos: la Arena; bellas
casas de mercaderes del s.XIV y grandes palacios del
XVII, además de la casa de Julieta. |
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Padua:
Ciudad véneta cuyo principal atractivo es la
Basílica de San Antonio, de origen lisboeta,
carcaterizada por su mezcla de estilos
arquitectónicos, junto a la escultura del
Gattamelata de Donatello.
Asís:
Un auténtico oasis medieval en medio de la campiña
umbra, que tiene como centro el Convento y las
Basílicas superpuestas de San Francisco, el amante
de los animales.
Revestidas de frescos, y con
su Tumba en la inferior, es lugar de peregrinación,
así como otras iglesias y conventos franciscanos.
Milán:
La capital lombarda reúne encantos para el visitante
como la Catedral gótica, el edificio más importante
de la ciudad; la iglesia Santa María delle Grazie,
con el fresco de Leonardo da Vinci “La Santa Cena”;
el Teatro alla Scala, templo de los divos; o el
Palazzo dell'Ambrosiana, con la biblioteca y su
Pinacoteca.
Además, es la gran capital del diseño italiano, y
sus escaparates son también parte de un circuito
turístico: no deje de visitar la Galería Vittorio
Emanuel II.
Nápoles, la
capital del sur:
Sus orígenes se remontan a la Neapolis griega y, a
lo largo de los años, se ha visto enriquecida por
múltiples monumentos, algunos con reminiscencias de
su pasado ligado a la Corona de Aragón, como el
Castel Nuovo, el Palazzo Reale y su capilla, el
Teatro San Carlo, la iglesia de San Francesco di
Paolo o el Castel dell’Ovo (Castillo del Huevo).
Las restos de Pompeya se hallan muy cerca,siendo
imprescindible una visita a la ciudad romana con más
de 2000 años, sepultada por la erupción del Vesubio
en el año 79.
También en un corto trayecto
en barco se accede a la bella isla de Capri, un
paraíso en el mar. Y para conocer mejor esta zona,se
recomienda un recorrido por la Costa Amalfitana, con
paisajes que sólo encontrará en los entornos y
costas de Sorrento, con recuerdos de canciones, en
Amalfi, capital regional, y en Positano, sobre una
de las bahías más bellas del mundo.
Siena:
Ciudad toscana medieval que destaca por su catedral
del siglo XIII, con fachada de Giovanni Pisano, y
por la sorprendente plaza oval, el Campo, dominada
por el Palacio Público y su alta Torre del Mangia,
en la que se celebra el Palio,una carrera de
caballos de origen medieval con jinetes en trajes de
época.
Pisa:
En esta ciudad sobresale la “Plaza de los Milagros”,
un armonioso conjunto románico formado por el
Batipsterio, la Catedral y su famosa Torre
Inclinada, construida entre 1173 y 1275.
Con 55m de alto y 5,3º de
inclinación, la Torre Inclinada se ha convertido en
símbolo de la ciudad. Está rematada por la Sala de
la Campana, desde la que Galileo realizó sus
experimentos con la gravedad.
Bolonia:
Conocida en la Edad Media como la ciudad de las cien
torres, hoy sólo quedan dos, altísimas e inclinadas,
que dominan el perfil de la ciudad, siendo una de
las grandes capitales culturales de Italia y la
primera ciudad universitaria de Europa.
Famosa por sus pórticos, que
recorren todo el centro antiguo, casi sin
interrupción, hallaremos en su centro histórico
monumentos medievales y renacentistas, como Piazza
Maggiore, Catedral de San Pietro, el Palazzo del
Podestá o la Pinacoteca Nazionale.
Rávena:
La última capital del Imperio Romano que alcanzó su
máximo esplendor con el emperador bizantino
Justiniano. Aquí son célebres su Baptisterio y el
Mausoleo de Gala Placidia, con magníficos mosaicos
del siglo VI y VII, y los monasterios de San Vitale
y San Apolinare Nuovo, sin olvidar la neoclásica
tumba de Dante Alighieri. |