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Probablemente no exista un país que reúna tanta historia como Italia, gran destino de cualquier viajero interesado por las grandes obras artísticas de la cultura occidental. El recorrido por este país no le dejará indiferente y es que su riqueza monumental resulta casi imposible de describir y de abarcar en un solo viaje.

Los lugares de interés se cuentan por miles, comenzando por Roma, centro de la Cristiandad además de la ciudad renacentista, pero Florencia, Venecia o cualquier otra pequeña ciudad colmará sus expectativas.

SICILIA es otro de los destinos de Italia cuyos tesoros artísticos y paisajes le harán guardar uno de los mejores recuerdos, convirtiendo su viaje en una experiencia imborrable, inolvidable e insustituible.

IDIOMA: Italiano
MONEDA: Euro
SUPERFICIE: 301.338km2
POBLACIÓN: 57.844.017
CAPITAL: Roma.
PRINCIPALES CIUDADES:
Milán, Nápoles, Torino, Palermo, Génova, Bolonia.
RÉGIMEN POLÍTICO: República
RELIGIÓN: Católica
CLIMA:

Mediterráneo, caracterizado por veranos cálidos y secos e inviernos más bien suaves.
GASTRONOMÍA:
La pizza y la pasta son lo más conocido de la gastronomía italiana, pero hay una gran variedad regional de arroces, sopas, pescados, mariscos y carnes. No podemos olvidar los excelentes vinos: Barolo, Chianti y Valpolicella, o licores, como el lemoncello,la grapa y el amaretto.
COMPRAS:
Italia es famosa por la moda (ropa, zapatos y complementos), especialmente interesantes en Milán y Florencia. También libros de arte, objetos de cristal de Murano, objetos religiosos, coral de Capri, seda y oro florentinos.

 

Roma, la Capital:
Pocas ciudades europeas reúnen tanto patrimonio artístico, cultural y arqueológico, como la vieja capital del Imperio Romano, la “Ciudad Eterna”. Es imposible verlo todo y más teniendo en cuenta que su casco histórico es el más grande del mundo, pero nos llama enseguida la atención la profusión de obras barrocas: Roma es un absoluto laberinto de fuentes, iglesias, palacios y plazas, todo ello en un conjunto exuberante y lleno de contrastes.

Entre los numerosos recuerdos de la historia de este pueblo que, junto con el helénico, ha sido faro de la cultura y civilización occidental, no debemos olvidar el Arco de Constantino, la Columna de Trajano, los Foros Imperiales y, sobre todo, el magnífico Coliseo, en el que aún se puede sentir los ecos de las muchedumbres contemplando todo tipo de espectáculos.

 

No te lo puedes perder:
  El Vaticano.

  Museos y Capilla Sixtina.
 
La Basílica de San Pedro.
 
El Coliseo y los Foros.
 
Roma Barroca: Fuentes y Plazas.
 
Las Basílicas Mayores:

    Santa María.

    San Juan de Letran.

    San Pablo Extramuros.

    San Pedro en Cadenas.
 
Arrojar una moneda en la Fontana de Trevi.
 
Hacer una escapada al Trastévere.

 

Florencia:
Dicen que en la capital de Toscana muchos sufren el “Síndrome de Stendal” quien, tras un largo día paseando por Florencia, entrando en iglesias y museos, tratando de no perder detalle, repentinamente sintió una extraña angustia acompañada de vértigos. El médico le diagnóstico una sobredosis de belleza.

Y es que pocos dudan que es una de las ciudades más bellas de Europa y una de las mejores muestras del esplendor del arte italiano durante el Renacimiento.

Algunos de sus monumentos más significativos son las iglesias de Santa María Novella y de San Lorenzo; la Galleria degli Uffizi y l’Accademia; la Santa Croce o el Palazzo Vecchio.

 

No te lo puedes perder:
  La Puerta de la Gloria y el Baptisterio.
 
El Duomo de Sta.Maria dei Fiori, con la impresionante cúpula de Bruneleschi.
 
Un paseo por el Mercado de La Paja, mientras contempla el Ponte Vecchio.
 
Una panorámica de la ciudad desde Piazzale Michelangelo.
 
Visitar las capillas y tumbas Medici.
 
Embriagarse con museos, como l’Accademia o la Galleria degli Uffizi.

 

San Gimignano:
En plena Toscana se alzan las altísimas torres de San Gimignano, el pueblo más bello de la región. Sus torres y murallas del siglo XIII, y los Palacios del Podestá y del Popolo, que se asoman a las plazas de la Cisterna, son una imagen magnífica de la poderosa ciudad del Medievo.

 

Venecia:
Ciudad única y, sin duda, la más original del continente por su emplazamiento en el centro de la Laguna Veneciana. Construida sobre 117 islas, tiene 150 canales, dominados por el Gran Canal, y 409 puentes. A su alrededor se extienden otras islas, como las de Murano, Burano y Torcello.

En medio de este laberinto de calles, plazas y canales, sin ruidos, es fácil trasladarse a siglos pasados. Ejemplo de su fama mundial es que muchas otras ciudades con canales hacen gala de su parecido con la ciudad italiana.

 

No te lo puedes perder:
  La Basílica de San Marcos.
 
El Palacio de los Dogos.
 
Un paseo en las célebres Góndolas.
 
Crucero en vaporetto por las Islas de la Laguna.

 

Verona:
Romántico rincón del Véneto, inmortalizado por Shakespeare en su ”Romeo y Julieta”, conserva uno de los mejores anfiteatros romanos: la Arena; bellas casas de mercaderes del s.XIV y grandes palacios del XVII, además de la casa de Julieta.

Padua:
Ciudad véneta cuyo principal atractivo es la Basílica de San Antonio, de origen lisboeta, carcaterizada por su mezcla de estilos arquitectónicos, junto a la escultura del Gattamelata de Donatello.

 

Asís:
Un auténtico oasis medieval en medio de la campiña umbra, que tiene como centro el Convento y las Basílicas superpuestas de San Francisco, el amante de los animales.

 

Revestidas de frescos, y con su Tumba en la inferior, es lugar de peregrinación, así como otras iglesias y conventos franciscanos.

 

Milán:
La capital lombarda reúne encantos para el visitante como la Catedral gótica, el edificio más importante de la ciudad; la iglesia Santa María delle Grazie, con el fresco de Leonardo da Vinci “La Santa Cena”; el Teatro alla Scala, templo de los divos; o el Palazzo dell'Ambrosiana, con la biblioteca y su Pinacoteca.

Además, es la gran capital del diseño italiano, y sus escaparates son también parte de un circuito turístico: no deje de visitar la Galería Vittorio Emanuel II.

Nápoles, la capital del sur:
Sus orígenes se remontan a la Neapolis griega y, a lo largo de los años, se ha visto enriquecida por múltiples monumentos, algunos con reminiscencias de su pasado ligado a la Corona de Aragón, como el Castel Nuovo, el Palazzo Reale y su capilla, el Teatro San Carlo, la iglesia de San Francesco di Paolo o el Castel dell’Ovo (Castillo del Huevo).

Las restos de Pompeya se hallan muy cerca,siendo imprescindible una visita a la ciudad romana con más de 2000 años, sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79.

 

También en un corto trayecto en barco se accede a la bella isla de Capri, un paraíso en el mar. Y para conocer mejor esta zona,se recomienda un recorrido por la Costa Amalfitana, con paisajes que sólo encontrará en los entornos y costas de Sorrento, con recuerdos de canciones, en Amalfi, capital regional, y en Positano, sobre una de las bahías más bellas del mundo.

 

Siena:
Ciudad toscana medieval que destaca por su catedral del siglo XIII, con fachada de Giovanni Pisano, y por la sorprendente plaza oval, el Campo, dominada por el Palacio Público y su alta Torre del Mangia, en la que se celebra el Palio,una carrera de caballos de origen medieval con jinetes en trajes de época.

 

Pisa:
En esta ciudad sobresale la “Plaza de los Milagros”, un armonioso conjunto románico formado por el Batipsterio, la Catedral y su famosa Torre Inclinada, construida entre 1173 y 1275.

 

Con 55m de alto y 5,3º de inclinación, la Torre Inclinada se ha convertido en símbolo de la ciudad. Está rematada por la Sala de la Campana, desde la que Galileo realizó sus experimentos con la gravedad.

Bolonia:
Conocida en la Edad Media como la ciudad de las cien torres, hoy sólo quedan dos, altísimas e inclinadas, que dominan el perfil de la ciudad, siendo una de las grandes capitales culturales de Italia y la primera ciudad universitaria de Europa.

 

Famosa por sus pórticos, que recorren todo el centro antiguo, casi sin interrupción, hallaremos en su centro histórico monumentos medievales y renacentistas, como Piazza Maggiore, Catedral de San Pietro, el Palazzo del Podestá o la Pinacoteca Nazionale.

Rávena:
La última capital del Imperio Romano que alcanzó su máximo esplendor con el emperador bizantino Justiniano. Aquí son célebres su Baptisterio y el Mausoleo de Gala Placidia, con magníficos mosaicos del siglo VI y VII, y los monasterios de San Vitale y San Apolinare Nuovo, sin olvidar la neoclásica tumba de Dante Alighieri.

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